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Producto/Servicio

Lo que vendes importa. Cómo diseñar y diferenciar tu oferta para que no te comparen.

Clusters:Diseño de ofertaDiferenciaciónPackaging del servicioPropuesta de valor

Uno de los errores más caros en un negocio físico es tener demasiado catálogo.

Más productos, más servicios, más opciones. Parece que así llegas a más gente. Pero lo que pasa en realidad es que te dispersas. Aumentan los costes de gestión, baja la calidad en lo que sí importa, y el equipo pierde foco.

Y lo peor: la mayoría del catálogo no renta. Hay cuatro o cinco referencias que sostienen el negocio. El resto acompaña, ocupa espacio y consume recursos.

La regla que casi siempre se cumple: el 20/80

En la mayoría de negocios, el 20% de los productos o servicios genera el 80% del beneficio. A veces es más extremo: el 10% genera el 90%.

Cuando ves esos números aplicados a tu propio negocio, la pregunta cambia. Ya no es "¿qué más puedo añadir?". Es "¿por qué estoy dedicando el 80% de mi energía a lo que genera el 20% del resultado?".

El análisis de rentabilidad por producto no es un ejercicio de contabilidad. Es una decisión estratégica. Te dice dónde tiene sentido poner el foco y dónde estás malgastando recursos.

Qué hace que un producto o servicio sea realmente rentable

No basta con que se venda bien. Un producto puede tener mucho volumen y poco margen. Un servicio puede ser fácil de vender pero caro de prestar. Un cliente puede comprarte mucho de lo que menos te deja.

La rentabilidad real de un producto o servicio se mide con tres variables:

Margen de contribución: Lo que queda después de descontar todos los costes variables directos. No el precio de compra: todos los costes asociados a producirlo, prestarlo o entregarlo.

Demanda y rotación: Cuánto se vende y con qué frecuencia. Un producto con gran margen que apenas se vende aporta poco. Uno con margen moderado y alta rotación puede ser el pilar del negocio.

Coste de complejidad: Algunos productos o servicios exigen más atención, más errores, más tiempo de equipo, más gestión de stock. Ese coste no aparece en la factura del proveedor, pero existe y destruye margen.

El catálogo como decisión, no como herencia

Muchos catálogos no se diseñan. Se acumulan. Con los años, se añaden cosas porque un cliente lo pidió, porque la competencia lo tenía, porque en su momento parecía buena idea.

El resultado es un catálogo que nadie revisó de forma crítica y que sostiene inercias en lugar de decisiones.

Revisar el catálogo con datos en la mano es uno de los ejercicios con mayor retorno que puede hacer un dueño de negocio. Identificar qué se puede eliminar, qué se puede mejorar, qué se puede potenciar y qué se debería añadir porque hay demanda no satisfecha.

No es recortar por recortar. Es asegurarse de que cada cosa que ofreces tiene un motivo claro para estar ahí.

Cómo mejorar lo que ya vendes sin añadir nada nuevo

A veces la mejora no está en cambiar el catálogo. Está en mejorar cómo se presta lo que ya existe.

Un servicio que tarda demasiado en prestarse tiene un coste oculto de tiempo. Un producto con alta tasa de devoluciones o reclamaciones tiene un coste oculto de gestión. Un servicio que el equipo presta de forma inconsistente tiene un coste oculto de calidad.

Estandarizar, mejorar procesos y reducir los errores en lo que ya vendes puede mejorar la rentabilidad sin tocar ni precios ni catálogo.

Lo que aprenderás en este pilar

  • Cómo calcular el margen de contribución de cada producto o servicio
  • Cómo hacer un análisis de rentabilidad de catálogo (qué potenciar, qué eliminar)
  • Cómo mejorar la rentabilidad de un servicio sin subir el precio
  • Cómo diseñar una oferta más simple que venda más y cueste menos gestionar
  • Cómo identificar qué añadir al catálogo cuando hay potencial sin explotar

Si tienes la sensación de que haces muchas cosas pero pocas te dan realmente dinero, empieza aquí.


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