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Por qué tener muchos productos es el enemigo silencioso de tu margen

Más productos no significa más beneficio. A veces significa más trabajo, más costes y menos margen. Aprende a identificar qué productos están sangrando tu negocio.

Por Foco Rentabilismo·

Tienes 80 referencias en catálogo. Trabajas a tope. Y al final del mes, el dinero que queda no cuadra con tanto movimiento.

Mira, a veces el problema no es que vendas poco. Es que vendes demasiado de lo equivocado.

El mito del catálogo amplio

Hay una creencia muy extendida entre dueños de negocios físicos: cuantos más productos ofrezcas, más clientes atraes. Más opciones, más ventas. Más ventas, más dinero.

La realidad es justo la contraria.

Cada producto que añades a tu catálogo tiene un coste que la mayoría no calcula. No solo el coste de comprarlo o fabricarlo. Hay un coste de gestión, de espacio, de tiempo de tu equipo, de stock inmovilizado, de complejidad en la formación, de errores que se multiplican cuando hay demasiadas opciones encima de la mesa.

¿Cuándo fue la última vez que calculaste cuánto te cuesta realmente mantener viva cada referencia de tu catálogo?

Lo que pasa en la cocina (y en el taller, y en la tienda)

Imagina una hamburguesería pequeña. Empezó con 6 hamburguesas y tenía lleno todos los días. Les fue bien y decidieron ampliar carta: 18 hamburguesas, 12 entrantes, postres propios, menús del día con rotación diaria.

¿Qué pasó?

  • El stock de ingredientes se disparó. Más referencias, más caducidades, más merma.
  • La cocina tardaba más en cada servicio porque la complejidad de preparaciones se multiplicó.
  • Algunos platos apenas se pedían, pero alguien tenía que prepararlos, tenerlos listos y gestionar sus ingredientes igualmente.
  • El margen bruto bajó del 68% al 54% en un año. Sin bajar precios.

No lo vieron venir porque la facturación siguió creciendo. Pero el beneficio neto cayó.

Esto no es un caso aislado. Es el patrón más habitual en negocios físicos que crecen sin método.

El coste oculto de cada referencia

Cuando añades un producto a tu catálogo, no solo sumas un artículo. Añades:

Coste de aprovisionamiento: tienes que tenerlo en stock, pedirlo, recibirlo, almacenarlo. Eso es tiempo y dinero.

Coste de merma: si no rota bien, caduca, se deteriora o queda obsoleto. Ese producto que no vendiste no "no costó nada". Costó lo que pagaste por él más el coste de eliminarlo.

Coste de atención: cada referencia que ofreces es una referencia que tu equipo tiene que conocer, explicar y gestionar. Cuantas más hay, más difícil es que lo hagan bien con todas.

Coste de confusión: te lo juro, a los clientes les pasan menos opciones bien presentadas que muchas opciones mal comunicadas. Un catálogo enorme puede parecer riqueza, pero con frecuencia genera parálisis de decisión y el cliente termina eligiendo lo más barato porque no entiende por qué los demás valen más.

Coste de capital inmovilizado: el dinero que tienes metido en stock de referencias que rotan poco es dinero que no está en tu cuenta, no está generando rendimiento y no puedes usar para otra cosa.

El principio de Pareto en tu catálogo

En la mayoría de negocios con catálogo amplio pasa siempre lo mismo: el 20% de los productos genera el 80% de los ingresos. Y de ese 20%, una parte todavía más pequeña genera la mayor parte del beneficio real.

¿Qué significa esto en la práctica?

Que probablemente tienes un grupo de productos que trabajan para ti, un grupo que se pagan a sí mismos sin dejar apenas margen, y un grupo que activamente te drena recursos sin compensarte.

El problema es que si no tienes los números por producto, no sabes cuál es cuál. Todo parece igual de necesario. Todo parece que "algo vende". Y ese "algo vende" te cuesta más de lo que te da.

Cómo identificar los productos que te están costando dinero

No necesitas un sistema de gestión sofisticado para hacer este análisis. Necesitas honestidad y un par de horas.

Primer paso: lista todas tus referencias con su precio de venta y su coste variable real.

Coste variable real significa: materia prima, embalaje, merma estimada, comisiones si las hay. Todo lo que solo existe porque ese producto existe.

Segundo paso: calcula el margen de contribución de cada uno.

Precio de venta menos coste variable. En euros y en porcentaje.

Tercer paso: cruza ese dato con las unidades vendidas el último mes.

Esto te da el margen de contribución total que cada referencia aporta al negocio.

Cuarto paso: ordena de mayor a menor contribución total.

Ahora tienes la foto real. Los primeros de la lista son los que pagan los costes fijos y generan tu beneficio. Los últimos son los que apenas contribuyen, consumen recursos y complican la operación.

Qué hacer con los que están en la cola

Tienes tres opciones para cada referencia con bajo rendimiento:

Eliminar. Si un producto no se vende, ocupa espacio, complica los pedidos y nadie lo va a echar de menos, lo más honesto es sacarlo. La carta que pierde dos platos y gana claridad no pierde clientes. Los gana.

Reformular. A veces el problema no es el producto, sino el precio o el coste. Un proveedor más barato, una presentación más eficiente, un precio revisado hacia arriba. Si el producto tiene demanda pero margen malo, quizás se puede corregir sin eliminarlo.

Reubicar energía. Si el producto tiene margen bajo pero no puedes eliminarlo por razones comerciales, al menos deja de invertir en él. No lo pongas en el escaparate. No lo pongas en el primer lugar de la carta. No lo promociones. Que esté disponible para quien lo pida, pero no seas tú quien lo empuje.

La pregunta que te tienes que hacer esta semana

¿Sabes exactamente cuál de tus productos tiene el margen de contribución más alto? ¿Y el más bajo?

Si tardas más de un minuto en responder, estás gestionando tu catálogo a ciegas. Y eso, en un negocio con margen ajustado, no es un lujo que puedas permitirte.

No hace falta vaciar el catálogo de golpe. Hace falta empezar a gestionarlo con criterio. Saber qué trabaja para ti y qué trabaja en tu contra. Y a partir de ahí, tomar una decisión a la vez.

El negocio más rentable que conocerás probablemente no sea el que más cosas vende. Es el que vende bien lo que mejor le funciona.


Si quieres hacer este análisis con tus productos reales, tenemos la calculadora de margen de contribución lista para usarla. Introduces tus referencias, sus costes y sus precios, y en diez minutos tienes el ranking. Herramientas gratuitas.

Etiquetas:
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