El plan de ahorro del empresario: construir patrimonio mientras el negocio va bien
El negocio puede ir bien diez años y mal al undécimo. Si todo tu patrimonio está dentro del negocio, ese año malo lo pierdes todo. Así se construye seguridad fuera.
Conozco a un empresario que tiene un restaurante que lleva abierto 22 años. Trabaja seis días a la semana. Ha levantado a su familia con ese negocio. Ha pagado dos casas, tres coches, los estudios de sus hijos.
El año pasado, el local donde estaba tuvo que cerrarse por una rehabilitación del edificio. Nueve meses cerrado. No tenía reservas fuera del negocio. Tuvo que pedir dinero prestado para mantenerse.
22 años de trabajo y un imprevisto lo puso al límite.
Eso es lo que pasa cuando todo el patrimonio está dentro del negocio.
El error del empresario que confía solo en su negocio
El negocio es la fuente de ingresos. Pero no debería ser el único activo.
El problema de concentrar todo en el negocio es que el negocio tiene riesgo. Un cambio de competencia, un problema de salud, una obra en la calle, una crisis sectorial, una pelea con el propietario del local. Cualquiera de esas cosas puede hacerlo tambalearse.
Si tienes patrimonio fuera del negocio, ese riesgo está acotado. Si no tienes nada fuera, el riesgo del negocio es el riesgo de toda tu vida económica.
La pregunta que deberías poder responder hoy: si el negocio tuviera que cerrar mañana, ¿cuántos meses podrías vivir con lo que tienes fuera de él?
Si la respuesta es menos de 12, tienes trabajo que hacer.
Por qué los empresarios no ahorran aunque ganen bien
No es falta de disciplina. Tiene lógica:
El negocio siempre necesita más. Hay que renovar el local, comprar maquinaria, contratar a alguien, hacer publicidad. Siempre hay un motivo para reinvertir en lugar de sacar dinero.
El sueldo no está claro. Si no sabes cuánto ganas exactamente, tampoco sabes cuánto podrías ahorrar. (Otro argumento para separar cuentas.)
El futuro se pospone. "Cuando el negocio esté más estabilizado, empiezo a ahorrar." Ese momento raramente llega solo.
No hay un plan concreto. Ahorrar "lo que sobre" no funciona porque nunca sobra nada. Ahorrar una cantidad fija y automática sí funciona.
Los tres niveles del patrimonio del empresario
Construir patrimonio como dueño de negocio tiene tres capas, en orden de prioridad:
Paso
El fondo de emergencia personal (3-6 meses de gastos)
Antes de invertir en nada, necesitas un colchón líquido. Dinero en una cuenta de ahorro de alta rentabilidad o similar, que puedas tocar en 24-48 horas si lo necesitas.
¿Cuánto? Calcula tus gastos personales mensuales (hipoteca/alquiler, alimentación, suministros, seguros, deudas) y multiplica por 6 como mínimo.
Este dinero no es para invertir. No es para aprovechar una oportunidad. Es para que si el negocio tiene un mes malo, no tengas que tomar decisiones desesperadas.
Paso
La reserva del negocio (3 meses de costes fijos)
Separado del fondo personal: el negocio también necesita reserva. Si un mes la facturación baja un 40%, ¿puedes pagar el alquiler, los empleados y los proveedores sin pedir financiación?
Esta reserva es del negocio, no tuya. Vive en la cuenta del negocio y solo se toca para el negocio. Su existencia es lo que separa un negocio sólido de uno frágil.
Paso
El patrimonio a largo plazo
Cuando los dos anteriores están cubiertos, empieza la construcción de patrimonio real. Aquí hay varias opciones según tu perfil, tu situación fiscal y tu horizonte temporal:
Fondos de inversión indexados: bajo coste, diversificación automática, horizonte de 10+ años. La opción más sencilla para el que no quiere complicarse.
Inmuebles: si el precio de entrada y la gestión no son un freno. Genera rentas pasivas y protege contra la inflación. Pero requiere capital inicial alto y es menos líquido.
Plan de pensiones o PIAS: tienen ventajas fiscales concretas para autónomos. El plan de pensiones permite deducciones en la base imponible del IRPF. Consulta con tu gestor los límites actuales.
Invertir en el propio negocio: reinvertir en mejorar el margen, automatizar, o crear una segunda línea de ingresos también es construir patrimonio, aunque de forma más concentrada y menos diversificada.
La regla del 10%: el mínimo no negociable
Si ahora mismo no tienes ningún sistema de ahorro, empieza con esta regla:
El 10% de tu sueldo mensual neto va a ahorro antes de que puedas gastarlo.
No es el 10% de lo que sobre. Es el 10% que sale el mismo día que entra el sueldo, por transferencia automática, a una cuenta o producto separado.
El 10% puede parecer poco. Para una persona que cobra 2.000€ netos son 200€ al mes. En 5 años, con una rentabilidad conservadora del 4% anual, son más de 13.000€. En 10 años, más de 29.000€.
Es el efecto del interés compuesto. No hace falta hacer nada espectacular. Solo empezar y no parar.
El ahorro no es lo que queda después de gastar. Es lo que apartas antes de gastar. Esa diferencia de orden lo cambia todo.
La jubilación del autónomo: el problema que nadie quiere ver
Los autónomos tienen pensiones públicas más bajas que los trabajadores por cuenta ajena, porque durante años muchos han cotizado por la base mínima para pagar menos cuota.
La realidad es que si has cotizado siempre por la base mínima, tu pensión pública será probablemente de entre 700€ y 900€ al mes. Si tus gastos actuales son de 2.000€ o más, esa brecha es un problema.
Las opciones para cubrirla:
Cotizar por bases más altas: el sistema actual de cotización por ingresos reales va en esa dirección, pero requiere decidir conscientemente qué nivel de pensión futura quieres.
Productos de ahorro complementario: plan de pensiones, PIAS, o simplemente un fondo de inversión indexado que vayas acumulando durante los años de actividad.
El negocio como activo vendible: algunos empresarios planifican que la venta del negocio financie parte de su jubilación. Eso está bien como plan B, pero no como plan único. Un negocio no siempre tiene comprador cuando lo necesitas.
Cuándo empezar
La respuesta es ahora. No cuando el negocio esté más estabilizado. No cuando tengas más margen. Ahora.
Por dos razones:
La primera es el tiempo. El interés compuesto necesita tiempo para funcionar. Empezar 5 años antes puede duplicar el resultado final.
La segunda es el hábito. Si esperas al momento perfecto para empezar a ahorrar, ese momento no llega. Si empiezas con poco, el hábito se instala, y cuando el margen mejora, el porcentaje también puede mejorar.
Un empresario que lleva 10 años ahorrando el 10% de su sueldo tiene una seguridad que no tiene el que lleva 10 años diciéndose que va a empezar el año que viene.
Construir patrimonio fuera del negocio no es desconfiar del negocio. Es ser inteligente con el riesgo. El negocio puede ser el motor principal de tu riqueza, pero no el único depósito donde la guardas.
Si aún no tienes clara la base, empieza por separar las cuentas del negocio y las tuyas y por tener claro cuánto deberías pagarte como dueño. Y para no pagar más impuestos de los que corresponde mientras construyes ese patrimonio, cómo funciona el IRPF si eres autónomo o tienes SL cierra el triángulo. Sin eso, no hay base sobre la que construir.
Foco Rentabilismo
Consultoría guiada a través de nuestras publicaciones. Ayudamos a personas con empresas y negocios a mejorar su rentabilidad y su vida. No hay milagros. Hay método.
¿Quieres aplicar esto en tu negocio?
Recursos, calculadoras y guías gratuitas para que pongas orden en los números de tu negocio.
Ver herramientas gratuitas →